Manifesto de La Solana

En defensa de la solana de Collserola

No se trata de llevar más personas al Parque porque sí, sino de transmitir qué tiene de especial este ecosistema, haciendo que la percepción ciudadana hacia los valores de Collserola aumente.

Jordi Hereu, boletín del Parque de Collserola otoño 07

Collserola vive un momento crucial. Por valles, cultivos y colinas las administraciones se dan prisa en aprobar o terminar una larga lista de planes urbanísticos, todos ellos cuestionados durante años por la movilización popular y en plena contradicción con una declaración de Parque Natural que no acaba de llegar y que podría terminar siendo una gran decepción si finalmente sólo incluye los espacios PEIN (Plan Especial de Interés Natural) y deja fuera una gran parte del macizo.

El Ayuntamiento de Barcelona de rebajas

En la vertiente de solana, esta preocupante situación se hace patente en el retraso en la delimitación de los límites del parque por parte del Ayuntamiento de Barcelona, y sobre todo en las razones que motivan este retraso. Ya en campaña electoral, Jordi Hereu anunciaba en el Coll de la Ventosa que después de abrir Barcelona al mar ahora había que abrir Collserola a la ciudad. Poniendo manos a la obra, el Ayuntamiento de Barcelona, responsable de la mayor parte de la vertiente solana de la sierra, acaba de exigir que se establezca una franja de transición urbanizable entre la ciudad y el futuro parque “en la que se puedan construir algunas infraestructuras “(1)

Esta última fase de un largo tira y afloja se inicia en febrero de 2005, cuando la Consejería de Medio Ambiente anuncia que “apuesta por ampliar un 16% la superficie del Parque” y propone 21 medidas para la viabilidad ecológica de la sierra. Se hace entonces necesario un nuevo marco de protección, y así renace la esperanza de una preservación definitiva, especialmente cuando en septiembre de 2006 la Generalitat acuerda que el Macizo de Collserola sea incluido en la Red Natura 2000 de la Unión Europea para proteger los diversos hábitats y especies de interés natural que aglutina. De esta manera, tanto los estudios técnicos encargados por la propia administración como vecinos y entidades ecologistas confluyen, a grandes rasgos, en una misma dirección: una protección real sólo será posible anulando los proyectos de urbanización, ampliando los límites del Parque para hacerlos coincidir con la realidad ecológica de la sierra y creando espacios asociados que abran corredores biológicos destinados a romper el aislamiento del macizo.

Pero el Ayuntamiento de Barcelona no atiende las conclusiones de los expertos que él mismo paga, y que afirman con claridad que “la persistencia y la integridad ecológica de un espacio natural se ven facilitados cuando mayor sea el espacio, y se ven crecientemente comprometidas cuando más se recorte la superficie del parque “(2). Una conclusión poco atractiva para un área de Urbanismo decidida a dejar “las zonas con calificación urbanística fuera del Parque Natural” (3). Es decir, el Ayuntamiento supeditará los límites del futuro Parque Natural a los condicionamientos urbanísticos, que evidentemente en un área densamente poblada son numerosos. Y para conseguir el aval a esta rebaja, nada mejor que auto-encargarse un nuevo estudio. La entidad que realiza el estudio del “cojín” dentro de Collserola es Barcelona Regional, una agencia creada por entidades y empresas públicas en 1993 para la consulta sobre infraestructuras y el desarrollo urbanístico de la Región Metropolitana.

Que nadie se extrañe pues de que el Ayuntamiento de Barcelona sea el único ayuntamiento del consorcio que no ha definido los límites del parque natural en su término y el que más presiona para rebajarlos, paralizando así todo el proceso y dando alas a promotores públicos y privados, como es el caso de Núñez y Navarro en el sector de Can Caralleu o de Sacresa al Plan Caufec.

 

La Generalitat de Cataluña planifica la fragmentación

Asimismo, la Generalitat, que no quiere ser menos, apuesta por un Plan de Infraestructuras para el Transporte (2006) que ignora olímpicamente todas las alarmas sobre el cambio climático, la crisis energética y el colapso ecológico. Todos tenemos en casa un armario que, no importa cuán grande sea, siempre se acaba llenando de trastos. Cuando esto ocurre la solución no es comprar otro armario, hasta que no nos quepan los armarios en casa, sino hacer limpieza a fondo. La Generalitat, sin embargo, se tira al crecimiento en lugar de hacer limpieza de infraestructuras. El plan prevé un túnel central ferroviario que saldría bien en medio de la vía verde entre Sant Cugat y Cerdanyola, y mantiene un Vial de Cornisa que rasga todos los valles de la frondosa umbría de la sierra.

En la solana, la amenaza más inmediata la constituye el Túnel de Horta para transporte ferroviario, proyectado para conectar Barcelona con el Centro Direccional de Cerdanyola y que ignora la opción menos jugosa (por las empresas constructoras) de aprovechar el corredor ferroviario de Montcada. Ambos proyectos mutilarán gravemente la última gran ventana rural de Collserola en el Vallès y destrozarán lo poco que queda del espacio de transición en el distrito de Horta. También han comenzado las ingentes obras para agujerear la sierra de punta a punta para hacer el trasvase de ATLL (Llobregat-Besós), sin garantías de no afectar a los acuíferos de la vertiente de solana.

 

El Ministerio de Industria añade leña al fuego

Por si fuera poco, el Estado anuncia el paso de la MAT por Collserola. El gran impacto que supone la distribución de la energía a 400 kV sobre el medio natural no puede ser admitido en un espacio natural declarado y ya asediado por cientos de torres eléctricas. La MAT responde a intereses monopolísticos en el juego de las eléctricas y diversas estrategias políticas neoliberales, pero en ningún caso se ha demostrado técnicamente que sea imprescindible. En cuanto a la solución “verde” que se nos ofrece, el soterramiento de las líneas, se asemeja a esconder la mierda bajo la alfombra. “Las líneas subterráneas presentan menos calidad de servicio-se tarda mucho más en encontrar y reparar averías-, más impacto ambiental-constituyen una barrera para las aguas de drenaje y para el paso de animales subterráneos-y un campo magnético considerable justo encima de la línea “(4). Si se quiere hacer realidad el grito de “MAT, ni aquí ni en ninguna parte”, la solución se encuentra en un modelo alternativo basado en la reducción, el ahorro, la eficiencia y la descentralización.

De momento, sin embargo, el soterramiento de las actuales torres eléctricas en los terrenos del Plan Caufec (ahora Porta BCN) en Esplugues, no ha sido más que especulación pura y dura del espacio natural en el entorno de Collserola. La inmobiliaria de la poderosa familia Sanahuja ha comenzado las obras de un muro de cemento que cerrará el paso entre la sierra y el pueblo. Este nuevo plan Caufec planea 600 viviendas de alto standing y de lujo, dos rascacielos de 105 metros de altura con su parque empresarial, hotel de 4 estrellas y el centro comercial más grande de la vertiente norte de Barcelona. Para poder maquillar el proyecto colocan dos equipamientos de gestión privada y 120 pisos declarados “de protección” para el Ayuntamiento.

La organización vecinal protege lo que las instituciones amenazan

Ante todos estos desordenes, ¿puede ofrecer el Consorcio de Collserola un contrapeso real a las administraciones cuando el órgano gestor del Parque de Collserola está condicionado por su dependencia de las administraciones públicas de la Mancomunidad de Municipios, verdadero órgano gestor del Parque mediante su Consejo Ejecutivo? Si nos acercamos al territorio veremos que esta desprotección no es en absoluto conceptual, sino muy tangible:

En el Valle de Can Masdeu encontramos poblaciones naturales automantenidas en relación sinérgica con el uso agroecológico del territorio. Como en otras experiencias de autogestión comunitaria en la sierra, los proyectos actuales del valle hacen posible al mismo tiempo el acceso y la protección. Abren un espacio que estaba amenazado por un proyecto elitista del Colegio de Médicos (2002) y promueven la defensa activa entre los que lo visitan. Revitalizan una zona rural tampón que amortigua las presiones que el parque recibe de la ciudad y reconstruyen un sistema centenario de riego y terrazas agrícolas. Pero a pesar de esto, los anuncios electorales hablan de hacer “un Parque Forestal como el Parque de la Oreneta en Sarrià-Sant Gervasi”, mientras desde el Consorcio se valora la posibilidad de instalar un almacén para las brigadas móviles del Parque en la masía de Can Masdeu. Estos proyectos están fuera de lugar, supondrían un ajardinamiento absurdo de lo que ya es verde y podrían amenazar los arroyos de Santa Eulalia y Can Masdeu. Reclamamos respeto por todo lo que se está haciendo y transparencia y participación para decidir el destino del abandonado Hospital de San Llàtzer.

En otros puntos de esta Collserola olvidada reivindicamos también la inclusión del frente de solana de Roquetes dentro del Parque, del Plan de Vallbona como zona agrícola protegida y la no urbanización del Torrent del Bosc. Y así llegamos hasta Torre Baró, donde paradójicamente en nombre de la creación de “zona verde”, la empresa municipal Pronoba SA practica el acoso inmobiliario desde hace años. Desde la entrada en vigor de la “Modificación del Plan General Metropolitano en Torre Baró” (MPGM) más de 50 familias han recibido la carta de Expropiación y cientos de familias esperan recibirla. No es así como queremos zonas verdes. Por eso reclamamos que las indemnizaciones recibidas por las familias expropiadas se ajusten desde un principio a los valores reales de la zona y que estas indemnizaciones nunca sean inferiores al valor del piso de realojo. Pero sobre todo, exigimos que se aplaza el MPGM para poder discutir en igualdad de condiciones y sin estrategias pensadas para dividir. Hay que conocer todas las intervenciones que esconde este plan y que la gestión del barrio, como es natural, cuente con la participación de los vecinos.

Otra situación urgente la encontramos en la cima del Tibidabo, donde la empresa municipal está decidida a eliminar un bosque de encinas maduro para construir una montaña rusa de 25m de altura y 750 metros de recorrido. Atracción que es la joya de la corona de un Plan de Usos pensado para aumentar las visitas al Parque de atracciones, cuando ahora mismo, los días festivos, debido a la apertura de la cota 500, las carreteras de acceso el Tibidabo ya están completamente llenas de coches.

Nuestra propuesta es la de trasladar a las enormes y vacías explanadas del Forum las instalaciones modernas “de plástico” del Parque de atracciones, dónde serán más accesibles con transporte público de forma masiva, donde no molestan a ningún vecino e incluso donde serán más rentables económicamente, si eso nos ayuda en la argumentación. Y dejar las antiguas instalaciones como Museo de los Parques de Atracciones del siglo XIX y punto de partida de unos itinerarios didácticos de la historia de los jardines de Barcelona y de la historia de la red natural catalana del s. XXI… donde se podrían sumar todos los espacios naturales que vuestras luchas locales han salvado!

¿Collserola cada vez más pequeña y Barcelona cada vez mayor?

Los límites del Parque de Collserola – establecidos por el Plan Especial de Collserola – son los que deben coincidir con el nuevo Parque Natural. Los espacios de transición se han de asegurar y proteger, y ni el Parque ni sus fronteras deben ajardinar sino que “se debería potenciar los usos agrícolas y aumentar el grado de protección de estas zonas” (5).

La naturaleza no está para encerrarla en una caja de vidrio con una mano y cargársela con la otra. De hecho ni siquiera es viable ecológicamente preservar estrictamente un área y dejar las circundantes en un proceso de progresiva degradación. No debemos subir aún más la ciudad a la montaña, porque el gran reto de nuestros días es precisamente lo contrario: recuperar una relación con los ecosistemas locales realmente sostenible. En definitiva, vivir mejor con menos. Nos va la supervivencia. La reducción de consumo, cemento y velocidad es un imperativo físico no sólo en el Amazonas, sino también en nuestra casa, ahora y aquí. Collserola, a pesar de su creciente aislamiento, es una pieza clave para obtener los servicios ecológicos que en nuestra ceguera destruimos “regulación de la composición atmosférica, regulación hídrica, control de la erosión, generación de suelos fértiles, destoxificación de los contaminantes que producimos y liberamos a la bioesfera, generación y mantenimiento de la biodiversidad, etc … “(6)). Por todo esto y mucho más: protección, diversidad, biodiversidad y conectividad biológica en Collserola, ahora!

 

Valle de Can Masdeu, Diciembre 2007

  • Plataforma Cívica en Defensa de Collserola.
  • Assemblea de la Vall de Can Masdeu.
  • Coordinadora d’AAVV de Nou Barris.
  • Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB).
  • Plataforma contra el Pla Caufec – Porta Barcelona.
  • Plataforma SOS Tibidabo.
  • Associació de Veïns Cim del Tibidabo.
  • Attac Catalunya.
  • 1 de 9 Torre Baró.
  • Grup de Defensa del Patrimoni d’Horta i els 3 Turons
  • Col·lectiu Agudells – Ecologistes en Acció Catalunya.
  • Plataforma Horta, Carmel i Guinardó “Un altre món és possible”.
  • Associació de Veïns d’Horta.
  • JERC Horta
  • Plataforma contra el Túnel d’Horta.
  • Ecogais (Col·lectiu Gai de Barcelona).
  • Associació de Veïns de Canyelles.

  • (1) El País, 16_10_07
  • (2) “Estudi estratègic del vessant barceloní de la serra de Collserola” (2003)
  • (3) Reunió d’Urbanisme amb la PCDC 30 octubre 2007
  • (4) Oriol Boix, departament d’enginyeria elèctrica de la UPC (La Directa, 20 setembre)
  • (5) Estudi de mesures addicionals de protecció de la Serra de Collserola
  • (6) Pla estratègic de Collserola: reflexions desde l’ecologia (Ferran Rodà)

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