Comunidad

La antigua leprosería acoge una comunidad de vida, que es a la vez un colectivo político. Dinamizamos la red de proyectos del valle, así como la rehabilitación y mantenimiento de las infraestructuras. No lo hacemos solos, pero le damos continuidad: la comunidad es el eje del valle de Can Masdeu.

A continuación comentamos por encima nuestra estructura de funcionamiento interno, por si os sirve para vuestros propios proyectos. Como se puede imaginar, la organización de Can Masdeu ha sido un proceso lento y laborioso, a veces conflictivo y siempre en construcción permanente. Estas son algunas de las herramientas de las que nos hemos dotado:

Turnos de cocina: Cocinar 2 veces al mes para unas 25 personas un menú en general vegetariano y en gran parte cosechado de nuestro huerto.

Asembleas: Participar en las asambleas tri-semanales ordinarias y los monográficos y, rotativamente, asumir el rol de facilitador. .

Jornadas de trabajo colectivo: Los jueves por la mañana nos juntamos para trabajar en tareas de rehabilitación, limpieza y mantenimiento de la finca, así como en la producción de alimentos.

Comisiones: Todos forma parte de alguna. Con ellas cubrimos tareas o funciones que requieren cierta continuïat y especialización. Están relacionados tanto con la vivienda como con la dimensión social del proyecto.

PIC: Aproximádamente dos de cada tres domingos asumimos el turno desde la comunidad; los demás días cedemos la gestión del espacio a otros colectivos afines.

Grandes eventos: Regularmente nos sumamos todos para organizar o participar, junto con la gente de otros proyectos del valle, en actividades de defensa del valle, fiestas, actos del barrio, manifestaciones, etc …

“Va por Nosotros”: Jornadas internas que organizamos varias veces a lo largo del año y son fundamentales para la cohesión del colectivo. Tienen una vertiente lúdica y una vertiente orientada a evaluar el funcionamiento interno de la casa. También incluyen espacios pensados para comunicar al grupo el estado de ánimo por el que atraviesan cada uno/a, así como para avanzar en la resolución de los conflictos que puedan surgir en el día a día. Son una especie de termómetro del momento que estamos viviendo y compartiendo.

No existe ningún tipo de sanción formal por incumplimiento; en los casos más evidentes se puede dar “un toque” colectivo a la persona a que corresponda, así como invitar a cambiar de actitud y/o compensar de alguna manera. Todo ello en un marco de comunicación, basándonos en la empatía y la comprensión recíproca, y con el objetivo de prevenir y minimizar los conflictos interpersonales.

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