Las tierras que rodean la masía de Can Masdeu fueron okupadas al mismo tiempo que el edificio. Al cabo de un tiempo se empezaron a repartir parcelas entre los vecinos del barrio que se fueron acercando sin prejuicios y que reconocieron instintivamente en la acción de los nuevos habitantes de Can Masdeu una inquietud similar a la suya: la okupación de tierras abandonadas para ponerlas a producir alimentos sanos, algo que ya llevaba mucho tiempo sucediendo en esas ladera de Collserola, en los limites de la ciudad
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Del encuentro a pie de huerto entre vecinos y habitantes de Can Masdeu, del amor compartido por una agricultura respetuosa con el medio ambiente, una de las actividades más antiguas que ha desarrollado la humanidad, y de la convicción profunda en la capacidad de las personas para organizarse por si mismas y para encontrar soluciones colectivas satisfactorias a sus necesidades, surgió la asamblea de huertos comunitarios de Can Masdeu, que integra, de forma más o menos directa, a unas cien personas de edades muy diversas.
El proyecto contempla:
* La práctica de una agricultura ecológica y tradicional.
* La convivencia y el intercambio de conocimientos intergeneracionales.
* El reconocimiento de la asamblea como órgano de organización y decisión comunitaria, fomentando la participación directa de todas las personas que cultivan parcelas en el valle, por ejemplo mediante la rotación en las tareas de facilitación de las asambleas. La asamblea de los Huertos Comunitarios se reúne una vez al mes, generalmente el ultimo domingo.
* El reparto de responsabilidades, que se concreta en el trabajo de las diversas comisiones:
- Agua: encargada del mantenimiento de los sistemas de riego y del manejo de este recurso imprescindible y escaso en los meses de verano. Esta comisión se constituyó especialmente para superar los problemas derivados de la escasez de agua y planificar su reparto equitativo. No le faltan trabajo ni buenas ideas cuando llega el calor.
- Estiércol: organiza las expediciones que se hacen a hípicas y granjas cercanas para buscar estiércol, con el que aumentar la fertilidad de la tierra del valle. En estos viajes participan una gran parte de las personas que cultivan parcelas en Can Masdeu y suelen culminar en una comilona conjunta. También se encarga de garantizar un reparto equitativo de los sacos entre todos los hortelanos.
- Tierra: dedicada a gestionar la lista de espera de aquellos que quieren ingresar en los huertos comunitarios y tener una parcela a su cargo. También se encarga de hacer un seguimiento del uso que se hace de las parcelas para garantizar que toda la tierra está en manos de gente que la trabaja.
- Fiestas: pieza fundamental para la cohesión y buena convivencia de todos los hortelanos. Su función es organizar varias comidas al año, en las que se celebra el placer de estar juntos trabajando y disfrutando de un proyecto tan hermoso. Nunca faltan la música ni las risas y las sorpresas y la diversión están garantizadas.
- Economía: gestiona el bote común, que se nutre de las aportaciones mensuales (1 euro por parcela) de todos los hortelanos y del dinero que se recauda en las actividades organizadas para tal fin por la gente de los huertos comunitarios, generalmente comidas populares en el barrio.
Producto del trabajo comunitario, se han recuperado las antiguas terrazas abandonadas, las balsas, las acequias, etc. Ultimamente se está participando con cada vez más presencia en la vida asociativa del barrio, por ejemplo en la 7º edición del Festival de Sopas del Mundo, que se celebró el pasado 21 de marzo, o en La Cultura va de Festa, una feria asociativa que tiene lugar a mediados de mayo y en cuya pasada edición ya hubo una presencia importante de los hortelanos de Can Masdeu.
Después de siete años, seguimos desarrollando un proyecto que defiende la sierra de Collserola frente a la invasión de la metrópolis, frenando la especulación en esta zona agroforestal, y permitiendo un uso social y público de la Vall de Can Masdeu. Nos basamos en una interacción respetuosa con los recursos naturales que nos rodean, experimentando nuevas formas de relacionarnos alrededor de la agricultura entre jóvenes, no tan jóvenes y gente mayor. Es un hermoso aprendizaje colectivo, no exento de dificultades.
Algunas voces de hortelanos y hortelanas nos explican el proyecto de esta manera:
“Pues yo soy jubilado y aquí me entretengo. Eso de estar todo el día en el bar o todo el día sentado a mi me mata. Eso para nosotros o al menos para mi es matarme.” Juan, setenta y pico. Originario de Granada
A mi todo el mundo me dice que estoy loca, pero mi médico dice que hago bien… a mi subir al huerto me da la vida. Carmen, 84. Originaria de Jaén.
Me gusta sentir el tacto de la tierra entre los dedos..eso es lo que desde pequeñita he vivido. Aquí no hay dolor de cabeza, ni hay jaqueca, ni hay nada de nada… Candela, setenta y pico. Originaria de La Gomera (Canarias)
Creiem que traballar lort ens ajuda a conectar amb la terra i superar els ritmes frenetiques de la ciutat. També aprenenm a compartir, alimentar-nos be amb productes biologics, a gaudir del creixement de las plantes… Isabel. Originaria de Lleida, de cincuenta y pico y profesora en la escuela del barrio.
Som un grupo molt heterogeni i está molt be perque som una mescla explosiva que tirem de un mateix carro dins de un projecte que ens omple a tots i totes. Belén. Originaria de Barcelona, de venti muchos. Gestionan el huerto desde un grupo de una Cooperativa de consumo.
Lo que yo destacaría es la experiencia colectiva en muchos sentidos: aprendemos entre todos a llevar un huerto, nos encontramos y hablamos de nuestras vidas, tomamos decisiones en asambleas, nos organizamos con la gente de la casa… aquí se hace comunidad desde la tierra y la vida. Trini, originaria de Barcelona, sesenta y pico. Enfermera y miembro del tejido vecinal organizado.
A mi me gusta esto porque hay buena gente, buen rollo, naturaleza, te lo pasas bien. Estás a un paso de la ciudad pero es otro mundo… no tienes que ir al bingo y gasta dinero… Pepi, originaria de Málaga, cincuenta y pico, limpiadora y ama de casa.
Vine a pedir un huerto porque me dieron lástima el día que la policía vino a echarlos, estaban colgados de la fachada resistiendo bajo la lluvia y hacía frío…me preguntaba será posible? Y al día siguiente pedí un huerto. Pablo, setenta y pico años, jubilado y originario de León
Y muchas voces más…
Las asambleas de los Huertos Comunitarios se realizan un domingo al mes, generalmente el primero, por la mañana. Solemos colgar la convocatoria en el corcho de la entrada con una semana de antelación. Si estas interesado/a en participar o informarte, pásate por alguna reunión y te presentas.

