Barrio arriba, a los pies de Collserola

La sierra de Collserola ha dado cobijo a comunidades humanas desde el amanecer de los tiempos. El trabajo de muchas generaciones ha dibujado un denso mosaico de pastos, bosques, fuentes, torrentes, viñedos, huertos y casas, pero desde principios del s. XX el crecimiento desmesurado de los antiguos núcleos de población y la construcción de infraestructuras han degradado la sierra y la han condenado a un peligroso aislamiento.Más…
No obstante, casi 9.000 ha. se han mantenido relativamente bien conservadas hasta la actualidad. En la umbría crecen alisos, sauces, fresnos, álamos y chopos siguiendo la orilla de los arroyos. En la solana se extienden maquias y matorrales donde despunta el tropical cerrillo. Comadrejas y tórtolas se refugian en los pinares, y entre las encinas y los robles crían los cárabos, las serpientes de cristal o los jabalíes. En las garrigas, currucas y conejos se esconden de los ciclistas. Entre carreteras y urbanizaciones, los últimos agricultores miran de reojo los nuevos huertos ecológicos, mientras los excursionistas paran a hacer un tentenpie en los alrededores de las ermitas restauradas… la montaña está llena de vida!

Desde finales de 2001, en el valle de Can Masdeu se ha recuperado el típico paisaje mediterráneo que caracterizó la zona. Su relativo aislamiento y la recuperación de la actividad agrícola y forestal han reavivado la zona como un importante refugio de aves y micro y macro fauna asociada, especialmente alrededor de los arroyos de Santa Eulalia y Can Masdeu, rodeadas por una densa cobertura vegetal de comunidades vegetales y herbáceas silvestres, entre las que destacan las de ribera, las aromáticas, y un bosque de pinos punteado de robles, algarrobos o tilos. Can Masdeu, que fue masía durante siglos hasta convertirse en leprosería a inicios del siglo pasado, es ahora un proyecto agroecológico autogestionado.


Si no es acompañados no es nuestra revolución

Por muy idílica que pueda sonar la descripción de este pequeño ecosistema, no tenemos vocación de ser la última aldea de la Galia. Nuestra defensa del valle no busca su preservación inmaculada como un museo en medio de un mar de asfalto, sino su gestión agroforestal. Y por eso desde el primer día hemos sentido como nuestras las experiencias hermanas de las que nos nutrimos mutuamente, especialmente en tres ámbitos: los barrios más próximos, la la sierra de Collserola y los movimientos sociales.Más…

En el barrio nos hemos sumado a una densa trama asociativa, con la que hemos vivido intensamente el orgullo de barrio y la alegría de la calle. En las plazas de Nou Barris, así como con los compañeros de Horta, hemos participado en charlas, okupaciones, ferias, paellas y asambleas. Hemos cocinado sopas en Via Júlia, hemos jugado a volley, hemos bajado en comparsa al Carnaval, hemos puesto la parada en La Cultura va de Festa o hemos dado un taller de escalada en las fiestas mayores de Canyelles. Quizá todo se resuma en una de las conclusiones sacadas de las Jornadas sobre gestión de equipamientos desde entidades de Nou Barris (2004), donde se declara, por unanimidad, que “el valle de Can Masdeu es un equipamiento más del distrito”.Con otros movimientos sociales los vínculos son tan diversos como las personas que formamos parte de los proyectos del valle, pero podemos resaltar especialmente la lucha por la soberanía alimentaria, contra los transgénicos o para detener el cambio climático. De hecho, el acto fundacional de Can Masdeu es un encuentro de activistas contra el cambio climático que reúne cerca de 200 personas de todo el mundo en marzo de 2002, co-organizada con Rising Tides.

En nuestra gestación se encuentra pues el movimiento altermundialista, en especial las movilizaciones contra laEuropa del Capital durante la cumbre de jefes de estado de la UE de marzo de 2002, así como las movilizaciones contra la represión a la cumbre del G8 en Aubanne(2004) en respuesta a la grave agresión policial sufrida por un compañero durante una acción de desobediencia civil noviolenta.

También hemos participado y participamos en la defensa de espacios urbanos y rurales, como los ya desaparecidos centros sociales de Miles de Viviendas, La Hamsa o Les Naus, o en el desalojo del pueblo Artozki para hacer el pantano de Itoiz, así como en las acciones de denuncia del Fòrum de les Cultures, el Mayday, las masivas movilizaciones contra la invasión de Irak o los diversos movimientos por una vivienda digna.

Estos caminos, sus bifurcaciones y cruces, nos han llevado a involucrarnos en la gestación de redes como la red agroecológica o las redes de okupación rural. Más recientemente, nos hemos metido de lleno en las movilizaciones del 11Mo en la ola indignada del 15My el a title=”19J” href=”http://www.flickr.com/photos/orianomada/sets/72157627006356952/” target=”_blank”>19J. Pero sobre todo nos dedicamos a la letra pequeña, dentro y fuera de las partes de la masía, experimentando y difundiendo herramientas relacionadas con la educación libre, el consumo responsable, la agricultura urbana, la facilitación de procesos o la autogestión de la salud.


Redefiniendo el uso y la propiedad ¿de quién es Can Masdeu?

Todo empieza la fría navidad del 2001. Pocas horas después de la ocupación, el Hospital de Sant Pauinicia un proceso penal contra nosotros que desemboca pocos meses después en un intento frustrado de desalojo(2002). Durante la resistencia no-violenta y acrobática que presentamos, muy mediática, el Ayuntamiento se ve bajo presión y declara que “la vía penal no es adecuada”. Palabras que se lleva el viento, ya que persistirán en ella hasta las últimas consecuencias. Más…

Después de tres días de asedio y ante la degradación de las condiciones de salud de los que resisten colgados de las fachadas (se ha prohibido que puedan recibir agua, abrigo o comida), el juez Porras declara que “el derecho a la vida está por encima del derecho a la propiedad”… y suspende el desalojo.A pesar de la alegría de los cientos de personas que han hecho suya la resistencia, el patronato solicita repetir el desalojo “con los efectivos y medios que sean necesarios”, ignorando que el propio juez de instrucción reconoce que Can Masdeu es un proyecto de uso social y desaconseja la vía penal. Esta visión la ratificarán poco después tanto la Audiencia Provincial como la Fiscalía de Cataluña. El patronato lo ignora olímpicamente y lleva el caso hasta el final, retirándose sólo en el último momento para evitar un juicio en el que habría acabado perdiendo. Eso sí, inmediatamente después presenta una denuncia por la vía civil, persistiendo así en la voluntad de buscar una salida policial y represiva del conflicto. En febrero de 2005, el juzgado de primera instancia 24 de Barcelona declara que el patronato tiene el derecho a recuperar el uso del edificio pero, reconociendo la legitimidad del proyecto actual, insta a las partes “a ponerse de acuerdo”. Desde entonces, vivimos bajo la amenaza de este posible desalojo, no ejercido probablemente por una suma de factores: el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la declaración del Parque Natural, la victoria en el concurso municipal de las 16 puertas, la falta de un proyecto alternativo rentable y, sobre todo, la legitimidad del proyecto actual y la amplia red de apoyos que la sustentan.

No han faltado pero proyectos para el valle. En los años 90 se planifica el traslado del zoo, aunque el proyecto que estuvo más cerca de materializarse fue el de construir una cárcel. La Coordinadora de Asociaciones de Vecinos y Entidades de Nou Barris se opone entonces frontalmente al proyecto, ya que la cárcel “completaría la derrota de la Collserola Norte, una zona históricamente maltratada desde hace treinta años”. Pero el plan que ha sido más cerca de ejecutarse ha sido el hacer un área residencial privada para médicos jubilados afiliados al Colegio de Médicos de Cataluña. De hecho, el desalojo frustrado (mayo 2002) saca a la luz este proyecto elitista (los destinatarios formarían parte de un sector social de elevado poder adquisitivo), que incluye también la urbanización parcial del valle. En este plan está implicada la Inmobiliaria Layetana, que acabará llevando al Hospital de Sant Pau a juicio por “incumplimiento” de lo acordado y recibirá una indemnización de 2 millones de euros, así como las constructoras Guinovart-Osha y EMTE, ambas del entorno de CiU. Más tarde, el programa del PSC para las elecciones municipales del año 2007 incluye la propuesta de convertir el Hospital de Sant Llatzer en un “centro de acceso a Collserola y un albergue juvenil”, dentro de una remodelación del valle en “un parque forestal como el de la Oreneta en Sarrià-Sant Gervasi”.

Sea como sea, es el mundo al revés. Los que abandonan durante medio siglo Can Masdeu gozan de una legislación favorable y aparecen como ‘acusadores’, víctimas de una agresión contra sus derechos de propiedad. Y los que han abierto, rehabilitado y dinamizado el espacio, sin ánimo de lucro ni dinero resultan ser los ‘acusados’, presuntos criminales perseguidos por vía penal, civil y, en ambos casos, policial. Para romper con esta lógica, hemos mantenido desde el primer día un tira y afloja con el patronato del Hospital de Sant Pau, dirigido por la Muy Ilustre Administración (MIA), una institución concertada, bajo el control financiero de la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y el Obispado. Hemos denunciado el abandono negligente, la especulación, la opacidad y el manejo vertical con que el patronato gestiona su ingente patrimonio inmobiliario (incluso con una querella que fue, por primera vez en una situación parecida, aceptada a trámite, pero que finalmente no prosperó). Un patrimonio que incluye Can Masdeu pero también Sant Llàtzer, un hospital que se levanta justo detrás del edificio okupado de la antigua leprosería pero que nunca ha dado servicio hospitalario y lleva más de 60 años abandonado.

10 años después de nuestra denuncia, el tiempo nos acaba dando la razón y sale a la luz pública la trama de corrupción en el Sant Pau. Un escándalo que, en esencia, desnuda la trampa neoliberal de la socialización de los gastos y la privatización de los beneficios, en este caso mediante el truco de separar la gestión hospitalaria de la gestión del patrimonio en dos patronatos diferentes. De esta manera, el hospital debe aplicar recortes pero el patrimonio, a pesar de provenir de donaciones hechas durante siglos para financiar la atención a los enfermos, se desentiende. Dicho esto, también sería escandaloso que intentaran tapar agujeros haciendo negocios con el único inmueble lleno de vida que tienen, pues su patrimonio incluye… 1500 propiedades! … empezando por el abandonado Hospital de Sant Llàtzer.


V de vivienda, C de colapso…

No debemos olvidar que estos hechos se enmarcan en los frenéticos años de la burbuja inmobiliaria y su explosión. En España se llegan a construir anualmente más casas que en Francia y Alemania juntas, dejando un legado absurdo de nada menos que 3,5 millones de casas vacías, según el censo del 2011. Este delito ecológico y social se agrava si tenemos en cuenta que tan sólo un 7% de la vivienda de nueva construcción es de protección oficial.Más…

Y es que a la tierra se le asigna un valor en cuanto a valor monetario, se le llama suelo o terreno y se le impone calificación jurídica. Se da por hecho que todo debe tener una rentabilidad monetaria, lo que se acentúa en los terrenos próximos a las grandes ciudades. Quizá por eso cuesta tanto imaginar la posibilidad de dejar el valle de Can Masdeu … tal como está. Todo el territorio se ha de remodelar, acotar e intervenir; ya sea para hacer negocio o para el control social, el territorio vive bajo la huella permanente de la “ordenación urbanística”. El derecho de propiedad está por encima del derecho de uso y es más importante la capacidad de compraventa de un espacio que el ejercicio de su uso y mantenimiento.Pero no sólo sufríamos y sufrimos la sobreurbanització. Como es bien sabido, el calentamiento global y la crisis energética son problemas urgentes, especialmente si observamos cómo se retroalimentan peligrosamente con el colapso de los ecosistemas marinos y las selvas húmedas, la sobreexplotación de los acuíferos, la desertificación creciente, la pérdida de fertilidad del suelo agrícola o la erosión de la soberanía alimentaria de los territorios. El imperativo del crecimiento, agudizado por la crisis, los intereses creados, la inercia estructural y la necesidad de mantener una apariencia de estabilidad impiden tomar las medidas drásticas imprescindibles. Al calor de esta constatación se incuba el grito por el decrecimiento, y Can Masdeu toma conciencia de sí mismo como un espacio interurbano al servicio de esta transformación.


…R de Rurbà

La inédita ubicación geográfica del valle sirve para volver a poner sobre la mesa que las grandes ciudades donde vivimos han condenado al campo a la servidumbre, a ser solamente el soporte del estilo de vida urbano y de sus infraestructuras y zonas de ocio; a aportar recursos y tragar residuos. Más…

El resultado es el abandono del campo y la desaparición de la cultura campesina. Con ella desaparece también una determinada forma de entender la vida, el entorno y las relaciones sociales, de gestionar los ecosistemas y los recursos. Y, en consecuencia, cambia también rápidamente el paisaje. En Collserola se proyecta el Túnel de Horta para llevar a los barceloneses más rápido a un campo lejano convertido en parque temático… a precio de destrozar el verde local.

Los proyectos de Can Masdeu han actuado como un freno al avance de la ciudad hacia el campo y han significado la recuperación del uso comunitario y de los usos tradicionales agroforestales en el valle, una preservación concretada por ejemplo en la prevención de incendios con la limpieza regular del sotobosque y la presencia en el territorio; en la repoblación forestal con madroño, espino albar, alcornoque, carrasco, lentisco, acebuche y demás árboles frutales; en la rehabilitación de la infraestructura agrícola y la reapertura de los huertos, etc…


Bajar Collserola a la ciudad

Durante todos estos años el valle se ha visto a si mismo como una parte indivisible de Collserola, y los límites del actual Parque Natural así lo reconocen. No obstante, persiste una última carta urbanizadora y anacrónica, los ERPE’s (Espacios de Regulación Periurbana Especial), que se cuelan dentro de los límites del Parque Natural. Hecha la ley, hecha la trampa, pese a que desde urbanismo del Ajuntament se afirma con ambigüedad que las posibles intervenciones “facilitarán el acceso de los barceloneses a la sierra de Collserola”. Más…

No obstante, en el valle de Can Masdeu, clasificada como ERPE 2, resulta irónico constatar que ninguno de los que viven, cultivan o pasean ha necesitado nunca de ninguna intervención urbanística para sentir “facilidad de acceso”. Collserola, pese a su creciente aislamiento, es una pieza clave para obtener los “servicios ecológicos” que en nuestra ceguera destruimos y que el estudio estratégico de Collserola (2003) resumía en “regulación de la composición atmosférica, regulación hídrica, control de la erosión, generación de suelos fértiles, destoxificación de los contaminantes que producimos y liberamos a la bioesfera, generación y mantenimiento de la biodiversidad…”.

Para hacer posible que todo esto siga siendo así nos hemos juntado muchas veces con vecinos de todos los rincones de la sierra, especialmente organizando las diversas calçotades y encuentros en defensa del valle o dinamizando con los compañeros de la Plataforma Cívica en Defensa de Collserola campañas como el Eje de Nou Barris (2004), la campaña Defendamos la Solana (2007), la Marcha popular en defensa de Collserola (2008), las movilizaciones para parar el Plan Caufec, la lucha contra los ERPE’s (2009) o la campaña Bajemos Collserola a la Ciudad, Defendamos la Solana (2012), que junta técnicos y asociaciones preocupadas por el anuncio municipal de convocar un concurso de ideas para intervenir a “16 puertas” de la solana de Collserola.

En esta última ocasión, el Ajuntament parece haberse apropiado la reivindicación histórica de “baixar Collserola a la ciutat”. No obstante, cuando se estudian las bases del concurso con más detalle, parece que en buena medida se trata de marketing verde vacío de contenido y no realmente compatible con la condición de Collserola como Parque Natural, pues encontramos propuestas como crear aparcamientos a lo largo de toda la vertiente barcelonesa de la sierra o la construcción de nuevas vías. Aun y así, decidimos presentarnos para la puerta de Canyelles conjuntamente con los arquitectos de La Col y Raons Públiques y, con la ayuda de otros técnicos y asociaciones, conseguimos incluso ganar el concurso. Qué irónico pero que sea el mismo ayuntamiento que mantiene una denuncia civil en contra del proyecto -como miembro de la MIA- que nos otorgue el premio! El otro ganador de esta puerta será el proyecto Collserola Attack.

En todo caso, todo continua en algún cajón… y nosotros, a ras de suelo.

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